Esta sexta edición es un número de despedida, Grifo online desaparece como proyecto autónomo. No obstante, es un adiós relativo, pues seguimos presentes. A partir del próximo año, el portal electrónico será una réplica de la revista en papel: aunar fuerzas en la preparación de un ejemplar único, que tenga dos soportes, permitirá mayor concentración y calidad en el producto.
Como he señalado en editoriales anteriores, el ejercicio de la publicación supone una serie de obstáculos y desafíos. Uno de ellos, y quizá el principal, es la responsabilidad. Una responsabilidad con el lector y con la publicación misma. Grifo ha sobrevivido durante siete años, y quienes la gestionamos y producimos tenemos un compromiso irrestricto con su continuidad; y sin importar las condiciones, siempre insistiremos en la necesidad de generar pensamiento crítico.
Los invitamos a vociferar cada vez que puedan, ante cualquier indulgencia intelectual que atente contra la literatura. Porque la literatura es una disciplina y un arte, y como tal, exige un rigor que debe ser defendido. Queremos ser esa defensa y, al mismo tiempo, una apelación. El silencio es significativo única y exclusivamente cuando se decide, no cuando se impone; básicamente porque la publicación exige un compromiso frente a la contingencia. Hoy, queremos invitarlos a ser parte de la crítica a las decisiones facilistas y pragmáticas... a participar de la escritura de Grifo, un lugar de enunciación que puede –y quiere– hablar de eso que muchos callan para no tener problemas: el best seller y su lugar dentro del canon, por ejemplo; elplagio y la copia como actitudes literarias siempre y cuando tengan un objetivo estético, mas nunca como prácticas aceptables por parte de un individuo cualquiera que pretenda apropiarse del discurso de otro.
Los dejo, entonces, con
Grifo online y su ejemplar último: la constatación de un ejercicio que esperamos sea replicado por todos quienes tengan algo que decir.